"La realidad son trozos de cristal que al final hay que pasar descalzo", cantaba uno de nuestros roqueros más exitosos, Adolfo Cabrales, Fito. Los cristales de la botella de champagne estrellada contra el asfalto de los boxes de Shangai, cuando Alonso la dejó caer desde el podio, es una metáfora perfecta de la realidad del Gran Premio de China.
Esfuerzos, sacrificios, trabajo... y sueños rotos, esparcidos por doquier, por encima de los que Fernando Alonso deberá pasar si quiere revalidar su título de Campeón del Mundo. De momento, Fernando ha dejado de ser líder del Mundial de Fórmula 1... después de más de un año y medio ininterrumpIdo. Pero la carrera asiática ha dejado muchas claves que, una vez más, intentaremos descifrar en nuestro artículo. ¿Por qué los Brisgestone se degradan tan rápidamente sobre agua y, curiosamente, es entonces cuando sus pilotos empiezan a remontar...? Arrancamos.
En el artículo podrás leer...
· Sencillamente, los intermedios de Michelín no funcionan.
· El reglamento no permite obtener beneficio por el desgaste de los neumáticos, y Schumacher remontó cuando sus Bridgestone estaban casi lisos...
· Renault tiró diez segundos a la basura. Diez segundos que pueden costar un campeonato.
· La realización china obvió la remontada de Alonso, como si fuera una paseo triunfal de Schumacher, cuando el español firmaba vuelta rápida tras vuelta rápida.
· Los responsables de los “chupetes” deberían tomar conciencia de que de ellos dependen muchas vidas.
Schumacher contra Bridgestone
La clasificación del sábado lo dejaba claro: los Bridgestone no trabajan bien en condiciones de pista inundada. De hecho, Schumacher, aunque aparentemente hizo una discreta actuación logrando un modesto sexto puesto, realizó una fantástica clasificación. Y es que fue el único piloto con neumáticos Bridgestone que se clasificó entre los diez primeros pilotos de parrilla de salida. Todos los demás estaban en el fondo del pelotón, lo que daba una buena muestra de lo mal que trabaja esta marca sobre agua. Michael fue el único que salvó la situación con su fantástico pilotaje. Tuvo que pilotar y luchar contra el rendimiento paupérrimo de sus ruedas, y salvó los trastos. Ni siquiera su compañero de equipo, con el mismo material, pudo llegar a la última tanda clasificatoria. La carrera, sin embargo, iba a ser otra historia, y la suerte (o el clima) les iba a sonreír.
Los intermedios de Michelín tienen demasiada sed
El mismo Alonso lo advertía en la parrilla, antes de darse la salida: Michelín funciona bien en pista completamente seca o en asfalto completamente mojado. Y eso fue justo lo que no ocurrió. La pista se fue secando muy poco a poco a medida que los bólidos fueron completando las vueltas; el cielo no descargó más agua, y la situación fue terrible para las ruedas intermedias de Alonso sobre un asfalto a ratos mojado, a ratos, seco.
Es cierto que Alonso experimentó problemas tras su primera parada. Su coche era inestable y deslizaba en exceso. Pero no se trataba de un juego defectuoso; sencillamente, los intermedios de Michelín no funcionan. No hay más que ver el comportamiento de Alonso en la primera parte de la carrera: rodó en solitario sin problemas y, aunque la pista se encontraba realmente mojada, tuvo que empezar a buscar las zonas húmedas y los charcos para refrigerar sus ruedas y poder seguir adelante... ¡y eso que la pista estaba completamente empapada!
Cuando Alonso hizo su primera parada, en la que cambió las ruedas del tren delantero, los nuevos neumáticos intermedios estaban fríos y la pista comenzaba a secarse. Los tiempos cayeron, y las esperanzas, también. Fue entonces cuando Schumacher comenzó a volar; lo estaba esperando. Los Brigestone cogieron consistencia y el alemán terminó por alzarse hasta la cabeza. Adelantamientos impecables y una conducción perfecta. El alemán, una vez más, volvía a la cumbre. Pero ¿por qué? ¿Tanto influye el comportamiento de los neumáticos?
Los slicks encubiertos de Brigestone
Sin embargo, hay un asunto que debemos recalcar: los neumáticos de Schumacher parecían excesivamente degradados en su primer cambio de ruedas. Esto, en principio, haría pensar en un mal funcionamiento de las gomas y en una pérdida de adherencia, pero en realidad podría ser al revés: cuanta más superficie haya en contacto con el suelo, más agarre tiene el neumático. Por eso, la FIA introdujo hace años unas estrías (cuatro por neumático) para reducir la superficie de contacto y así disminuir la velocidad de los bólidos. Sin embargo, existe la posibilidad que el fabricante de neumáticos use una capa exterior que se desgaste rápidamente en pocas vueltas, haciendo desaparecer las estrías para dejar paso a una superficie completamente lisa que, al tener mayor contacto con el suelo, permitiría una mayor velocidad. Para evitar esto, por reglamento, en todas las ruedas usadas debe verse perfectamente las estrías o surcos iniciales, permitiéndose un desgaste mínimo que en ningún momento las haga desaparecer. Sin embargo, en las ruedas de Schumacher no parecen verse muy claramente esas estrías.
El lector puede preguntarse por qué no penalizaron a Schumacher o a Kimi en otras carreras en las que sus neumáticos llegaron a meta completamente desintegrados y sin ninguna estría. La respuesta es que, en esas ocasiones, el desgaste no sólo no supuso un beneficio para el piloto, sino que fue un handicap en sus aspiraciones de victoria. El reglamento es claro en este aspecto: "El Campeonato será disputado con neumáticos de estrías. La FIA se reserva el derecho a introducir, en cualquier momento, un método para medir la profundidad de las estrías si el rendimiento aparenta ser mejorado por un alto desgaste o por el uso de aquellos neumáticos que se hallan usado de tal manera que ya no sean visibles los canales". En otras palabras: es ilegal que piloto obtenga beneficio por el desgaste de sus neumáticos. En China, Schumacher alcanzó la cabeza de carrera con unos neumáticos prácticamente lisos... ¿Hará la FIA mediciones e investigaciones al respecto? Con lo emocionante que está el mundial... ¡Ni hablar!
La tuerca maldita
Pero ¿qué pasa en el box de Renault? Un equipo campeón del mundo con un piloto campeón del mundo y líder del Mundial no puede cometer el mismo error dos veces en la misma temporada. El equipo francés ha tropezado dos veces con el mismo tornillo, concretamente, con el de la rueda trasera derecha del coche de Alonso. Casi veinte segundos de repostaje, diez más de lo normal. Diez segundos que Alonso había conseguido con esfuerzo. Diez segundos tirados a la basura. Diez segundos que valían su duración en oro. Diez segundos que costaron una victoria. Diez segundos que pueden valer un mundial. Y es que Alonso llegó a sólo tres segundos por detrás de Schumacher a meta, por lo que sin ese contratiempo, otro gallo habría cantado. La remontada del español fue espectacular, firmando vuelta rápida tras vuelta rápida en cuando la lluvia volvió a Shangai.
Maravillosa demostración de un genio al volante, aunque la realización china lo obvió completamente (ni siquiera apareció un rótulo anunciando uno sólo de los récord por vuelta) y prefirió mostrar las gradas supuestamente repletas de ídolos schumaquistas, como si su final de carrera fuera un paseo triunfal. La realidad era que un piloto estaba resucitando de sus cenizas y recuperando el tiempo perdido a más de un segundo por vuelta de la cabeza de carrera. Schumacher debió echar cuentas rápidamente, y comprobó que era imposible que Alonso se comiera los veinte segundos que les distanciaban en sólo doce vueltas. Así que administró la distancia y se limitó a no cometer errores. Alonso entró cruzado en meta, vislumbrado a tres segundos de él lo cerca que estuvo de ganar. Esta vez, por lo menos, Michael ganó sin ayuda externa.
Las otras carreras
Pero también hubo otras carreras. Lejos de Schumacher y Alonso, el resto de pilotos ofreció un espectáculo muy interesante, con duelos, luchas y adelantamientos preciosos. Y todo, afortunadamente, sin accidentes importantes ni dantescos. El deporte en estado puro reinó, especialmente entre Rosberg, Coulthard, Kubica, Barrichello, Button... Incluso Giancarlo Fisichella brilló en la primera parte pero, una vez más, se desinfló en los momentos clave. Defendió muy bien a Alonso en la primera parte, pero cometió un error más a la salida de boxes, justo cuando Schumacher le dio caza; momento clave para haber retenido al alemán y haber dado mayor ventaja a Alonso. El italiano, sin embargo, no parece centrarse en los momentos importantes.
Destacable también estuvo Pedro de la Rosa, con algún que otro susto, pero finalmente quinto, gracias a un accidente en la penúltima curva del Gran Premio que dejó fuera de combate a dos pilotos. Astuto como pocos, Pedro pudo saborear los puntos una vez más.
Semáforo Verde:
· Michael Schumacher: gran remontada y victoria final, con adelantamientos incluidos; genial. Que le dejen ganar solo, que da gusto verle pilotar.
· Fernando Alonso: contra viento y marea, rápido en seco y en mojado... un genio. Lástima sus mecánicos no anden muy espabilados.
· El espectáculo de la lluvia: cuando hay nubes, no hay aburrimiento. Ojalá todas las carreras tuvieran la emoción del líquido elemento. Kubica, Coulthard, Rosberg, Barrichello, Button... nos regalaron momentos vibrantes.
Semáforo Rojo:
· Felipe Massa: descentrado desde los entrenamientos. En carrera, varias salidas de pista y un toque le llevó fuera de carrera. Sigue demostrando no estar a la altura de Ferrari.
· Toyota: fiasco total para el equipo nipón. Doble abandono mecánico y nula fiabilidad. Tienen que trabajar mucho.
· Responsables de los “chupetes”: no es la primera vez que lo vemos esta y otras temporadas; los responsables de decirle al piloto que acelere en los responsables parece calcular a ojo cuándo levantar el chupete. El de Renault levantó la pala cuando le dio la gana, a pesar de que aún había mecánicos trabajando en la rueda trasera de Fernando. Menos mal que el español no aceleró. Se debería tomar alguna medida para que estos señores se conciencien de que de ellos dependen muchas vidas.
· Neumáticos: están condicionando demasiado las carreras. El deporte queda en algunos momentos al margen, y el espectáculo se centra en si tal o cual marca funciona mejor en seco o en mojado. Ojalá las victorias vuelvan a depender de las habilidades de los pilotos, y no del rendimiento de las ruedas de sus coches.
Fuente: Héctor Campos/TheF1.com





