Quiere seguir trabajando con sus técnicos de confianza, entre ellos Pat Symonds.“Esta temporada me recuerda mucho a la de 1995, cuando Michael Schumacher conquistó su segundo título. Entonces también fuimos los más fuertes”, decía Flavio Briatore en Sepang.
Las dos situaciones tienen muchos puntos comunes, ciertamente. El primer título había sido absolutamente contra pronóstico y el segundo, de aceptación de la evidencia por parte de todos los rivales. Los equipos son casi los mismos –Briatore y Symonds formaban parte del núcleo duro y algunos mecánicos y técnicos son de aquella época–, cuando el equipo de Enstone era Benetton pero los motores eran ya Renault y llegaban, como ahora, de Viry.
Hay otras coincidencias. A media temporada, Briatore sabía ya que perdía a su piloto mimado, Michael Schumacher. Lo que quizá no pensó en aquel momento es que iba a perder a buena parte de sus técnicos. Ross Brawn y Rory Byrne decidieron seguir a Michael a Ferrari. No era sólo una oferta económica irresistible; era también la aceptación de un desafío: hacer de Ferrari de nuevo un equipo ganador.
“Como mánager las estadísticas me adjudican tres títulos de pilotos, pero quizá debieran apuntarme ocho, porque el núcleo duro de Ferrari lo forme yo”, bromea Briatore, quien, ya en serio, sostiene que “a media temporada sabíamos ya que Michael no se iba a quedar con nosotros. Pero ello no varió nuestro plan de trabajo ni nuestra relación. Queríamos ser campeones una vez más, y lo conseguimos”.
Una carrera menos
Con poco más de diez años de diferencia, la historia se repite. Fernando Alonso ya ha anunciado que se va del equipo. El ovetense acepta un nuevo desafío: conseguir que McLaren sea de nuevo campeón, pero en eso ya tendrá tiempo para pensar. De momento su prioridad es el presente título. Y es ya es líder destacado del campeonato, con mayor ventaja que el año pasado por las mismas fechas. Y hay que tener en cuenta que este año hay una carrera menos. O sea, menos oportunidades para que sus rivales le alcancen.
Pero dicen que Alonso ya ha hablado largo y tendido con Ron Dennis, jefe de McLaren, sobre el 2007. De hecho, para un depredador de victorias como él, como 'Schumi', el dinero cuenta, claro, pero disponen de material y medios para conquistar las coronas, también. Y en esas conversaciones, según circula por el paddock de la F-1, le habría sugerido el nombre de Symonds y algún otro técnico para que le acompañe.
Symonds es el mismo tipo de persona que Ross Brawn. Un excelente técnico cuya faceta principal no es la ejercer de diseñador o proyectista, sino la de ser un magnífico director y coordinador técnico. El hombre que consigue que todo funcione al unísono. Su visión de las carreras es clara y certera. “Si lo ha dicho Pat Symonds debe ser verdad. Pat sabe mucho de F-1 y es certero en sus predicciones”, decía no hace mucho Pedro Martínez de la Rosa.
Y Ron Dennis sabe que necesita una persona así. De hecho, es el papel que jugaba Adrian Newey y su baja no ha sido cubierta; posiblemente a la espera de la decisión de Symonds. Cuando Dennis liberó definitivamente a Newey es porque tenía pensado su sustituto, pero en este caso no lo dice todavía. No hay necesidad: los patrocinadores quieren saber los pilotos, no quién forma el cuerpo técnico.
Briatore no entra en la discusión. “Perder un técnico es importante, claro. Pero no es defintivo. Cuando se fue Mike Gascoyne a Toyota, dijeron que Renault estaba muerta y volvieron a repetirlo cuando se marcharon otros técnicos. Pero somos un muerto que goza de una excelente salud. Un equipo de F-1 no es una persona, es todo un equipo. La prensa conoce a los que están en los circuitos. Son la punta del iceberg ya que el coche se hace en fábrica con un centenar de técnicos que nadie conoce”.
Una fuga continua
Briatore va más lejos todavía. “¿Por qué sólo nos juzgan así a nosotros? Hay otros equipos que han perdido buena parte de sus técnicos y nadie dice nada”, explicó refiriéndose a la sangría que ha habido ahora en McLaren.
Dennis admite que en algunos casos hay excelentes técnicos que no se han adaptado al equipo y se han creado situaciones incómodas, como en el caso de Nicos Tombazis, el aerodinámico que ya ha vuelto a Ferrari. Y es que trabajar en Paragon, en McLaren, donde la imagen lo preside todo, no es tampoco fácil.
Fuente: Elmundodeportivo.es






