Por tercera vez, Fernando Alonso se ha empeñado en demostrar que el dinero y los medios se pueden sustituir por la motivación, la intuición, el sentido común, la improvisación y una pizca de buena suerte. Y que el talento ponga todo eso en marcha. Su talento.
El príncipe de los ingenieros es un piloto que ni siquiera estudió mecánica, lo que son las cosas. No sabemos si con todo, será suficiente para ganar otro mundial. Un mundial que debería ser el cuarto y que no lo es porque alguien a quien no movía esa motivación, esa intuición y ese sentido común tomó algunas decisiones erróneas que no tenían nada que ver con el deporte ni con la justicia. Alguien que anduvo preocupado porque el coche fuese plateado y brillante. De hacerlo ganador ya se ocupaba el chico español, el extraño que no iba a las fiestas y prefería volver España en sus días libres.
Puede que Fernando no acabe su carrera en Renault y que harto de luchar con escopetas frente a tanques se retire a hacer trucos de magia más fáciles y menos peligrosos. Trucos lejos de la Fórmula 1 y la política que la está desvirtuando.
Aunque uno prefiere creer que con tres mundiales más, volverá a casa aún con el mono de Renault sin anhelar haber corrido con Ferrari o BMW, sencillamente, porque sus R25, R26, R28, R29 y R30 fueron mejores. Él los hizo mejores, casi mágicos. Nacieron fiables y Fernando los mimó, los rediseñó, los peinó, los perfumó y los sacó a pasear frente a otros más bonitos pero menos perfectos.
Fernando Alonso nunca olvidará cómo se le ha recibido, cómo se le trata y el respeto y la admiración que se le profesa en Enstone y en Viry. Esperemos que nosotros, gane este año o no, tampoco.
Suerte en la batalla, Campeón.
Fuente: Nuestra ilusiónPortal con noticias, fotos, foros, chat y juegos acerca del piloto español de Fórmula 1.
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