Ves, te lo dije, te lo dije, hemos dado un saltito". Con una sonrisa de oreja a oreja, Briatore da un bote al ver a este periodista y repite hasta la saciedad la broma sobre la evolución del R28. El jefe de Renault estaba ayer exultante con el segundo puesto en parrilla de Fernando Alonso y hablaba con orgullo de su pupilo: "Ha sido una gran vuelta y ha estado fenómeno.Hemos dado un doble saltito, está claro que hemos realizado una clara mejora del monoplaza. Este domingo nadie va a hablar de Alonso y Ferrari. (Se ríe). Ha sido una de las calificaciones más emocionantes para nosotros y para Fernando. Es un resultado importante para el equipo y para él. Alonso está muy contento y este resultado es fantástico, ya que además lo ha hecho ante su público".
El magnate italiano reconoce que terminar tan arriba ha sido una sorpresa: "No nos esperábamos que el coche fuera a estar tan arriba, en la primera fila, la verdad. Pero hemos terminado cuartos en la segunda parte de la calificación y Nelsinho, que también corre con nosotros, se ha clasificado sin problemas para la Q3. Eso es un paso adelante".
Pese al brillo de sus ojos mientras miraba por las pantallas de televisión la carrera de la GP2, Flavio es cauto sobre las posibilidades de subir al cajón: "Pensar en el podio no es malo, pero tenemos que ser realistas. Haremos todo lo posible, lo máximo para conseguirlo y el coche está bien, pero ya veremos".
El italiano siguió conversando con todo el periodista que le salió a su paso y vaticinó: "Puede que llevemos menos gasolina, pero no tan poca como se creen otros, ya veremos cuándo paran todos".
Según AS incluso podría ir a 3 paradas
En pie, miles de aficionados comenzaron a abrazarse con el corazón a mil por hora y los ojos repletos de emoción. No se conocían, pero todos se unieron ante la llamada de la F-1, en su apoyo incondicional a Fernando Alonso. 115.000 personas presenciaron una nueva lección magistral del bicampeón, que llevó ayer un coche que en Bahrain entró por los pelos en la Q3 hasta la primera fila de la parrilla.
Hoy la euforia contagiosa de Montmeló provocará un casi lleno en las gradas. Y el mago de las carreras, que ve un sexto como un gran resultado, ha insuflado en toda España el espíritu del podio. El milagro es posible, aunque para ello él y su equipo hayan optado por una táctica arriesgada, de tres paradas, por las dos de sus rivales.
Las evoluciones del R28 le han permitido dar un salto de calidad y ahí está Nelsinho, que pasó por primera vez el corte de la última parte de la calificación. Pero por encima de todo vimos lo que sucede cuando la parrilla se aprieta y la diferencia la tiene que marcar el talento. En las primeras carreras, Renault tenía el séptimo monoplaza de la parrilla, ahora disfruta del cuarto. Ya en la segunda parte de la calificación, que todos hacen con depósitos casi vacíos, el ovetense fue el cuarto más rápido. Sólo Massa, Kubica (ojo, con un intento) y Raikkonen consiguieron superarle. Y la diferencia con el mejor Ferrari, de 220 milésimas, era para frotarse los ojos. A 11 milésimas dejó a Heidfeld; a 13 estaba Kovalainen; a 21, Hamilton; y a 90, Piquet.
Con una incredulidad total de la prensa internacional, comenzó la Q3. En el primer intento, Fernando perdió alguna décima y se quedó tercero a casi cuatro de Massa y a menos de una de Hamilton. Llegó el ataque final y, después de un primer sector tremebundo, batió al brasileño de Ferrari y a Lewis, que se vio sobrepasado por Kubica, el primer peligro, pilotos de rojo al margen, para el posible podio. El polaco de BMW lleva más gasolina que nadie.
Si miramos la diferencia de tiempos entre ambas partes de la calificación, Alonso debería llevar unos diez kilos menos que los Ferrari, es decir, tiene que parar entre cuatro y cinco vueltas antes. El plan diseñado por Pat Symonds pasa por detenerse por primera vez entre las vueltas 12 y 14, por la 17 o 18 de sus rivales. Es decir, ante una carrera de 66 pasos por meta, es muy posible que deba detenerse tres veces. Pero si tiene ritmo suficiente en el comienzo de carrera, y logra marcharse a razón de dos décimas por vuelta de sus rivales, el podio es posible.
Su compañero de póker, Kubica, sí que parece poder sostener el ritmo del ovetense. Pese a su mayor carga, apenas terminó a una décima de Fernando y es muy posible que pare en torno a la vuelta veinte. El BMW es, de momento, demasiado poderoso. Y en teoría debería dejar al asturiano en la cuarta plaza. Pero en la nueva montaña mágica de Barcelona, los sueños a veces se cumplen. Renault es, en cualquier caso, un equipo renacido y Alonso, su capitán, se abrazó uno por uno a todos sus miembros al terminar la calificación.
El viernes su coche no iba en comparación con el de los test y pidió, tal y como les adelantamos en estas páginas, que revisaran las suspensiones. Sin dudarlo, decidieron cambiarle el chasis por el de reserva y sus mecánicos trabajaron toda la noche para conseguirlo. Hace un año, en Bahrain, nadie le hizo caso cuando un plafón destrozó su coche. En cosas como ésta sí que Renault gana por goleada a McLaren.
Fuente: AS













