El español ya ha dado sus primeras indicaciones técnicas a Renault, que trabaja en el coche desde mayo. Hace un año se bajó del coche y cogió el bolígrafo. Con parsimonia, redactó tres folios a puño y letra especificando sus sensaciones a bordo del Mercedes plateado. Neumáticos, posición del puesto de conducción, sobreviraje, alerones, visión de la pista... Hace casi un año, se acostó tarde en su hotel de Jerez, el día que probó por primera vez el McLaren en el circuito andaluz. Aprovechó el permiso especial concedido por Flavio Briatore para que se estrenara con la escudería inglesa, a pesar de tener todavía en vigencia contrato con Renault. Con el mono blanco y el coche sin pegatinas, el piloto español cubrió 416 kilómetros en 94 vueltas. Un examen a fondo de la que sería su máquina futura de competición.
Las tres hojas manuscritas fueron las primeras y fundamentales indicaciones que el asturiano dio a los ingenieros de McLaren para que el MP4-22 fuera un coche competitivo. Un año después, Alonso vuelve atrás para repetir el proceso. Viaje inverso, aunque una prueba en pista como la de Jerez de 2006 será imposible, debido al contrato del español con McLaren -que no finaliza hasta el 31 de diciembre- y que no hay entrenamientos previstos por la Fórmula 1 ya hasta mediados de enero, en Cheste. Las aproximaciones de Alonso al R28, el coche en el que Renault lleva centrada desde el mes de mayo, serán en los próximos días sin focos, directamente en la fábrica de la escudería.
El flamante fichaje de Flavio Briatore ya ha recibido datos clave del desarrollo del nuevo monoplaza, durante el proceso de selección de equipo que ha llevado a cabo en las últimas seis semanas. Sus medidas para diseñar el cockpit -puesto de pilotaje- ya están en Enstone, la factoría de Renault ubicada cerca de Oxford. Conocen perfectamente los gustos del piloto con el que lograron dos títulos mundiales. Alonso conduce en una postura muy particular, prácticamente tumbado, casi a ras de pista. Dicen los técnicos, que él y la mayoría de los pilotos transmiten muchas veces problemas del coche a través de la vibraciones y diferentes sensaciones que notan bajo el asiento.
El objetivo principal de Renault es recuperar la competitividad tras una temporada sin Alonso desastrosa. "Hemos fallado. Nos hemos puesto ya a trabajar en el coche de 2008. Este año será muy difícil que hagamos nada". El pesimista cálculo salía de boca de Flavio Briatore durante el pasado Gran Premio de España, en Montmeló. Era sólo el mes de mayo, la cuarta carrera del curso, y en la marca del rombo se asumía el fracaso. Habían errado los cálculos. El túnel de viento les jugó durante el invierno una mala pasada a los ingenieros que elaboraban el R27. Allí, en esa inmensa máquina que funciona 24 horas durante 365 días al año, las maquetas que reproducen a escala los monoplazas escupían reacciones bastante optimistas. Pero sobre el asfalto los resultados eran otros. Los fallos mecánicos y la pesadez aerodinámica degradaron al R27.
En los dos años anteriores, dominaron el campeonato gracias a unas monturas fiables y robustas. Quizá no las más veloces, pero sí las reinas en competitividad. En 2007, la línea debería ser similar. Sin embargo, ya desde el primer Gran Premio en Australia se vio la distancia de los Renault respecto a los McLaren y Ferrari.
Heikki Kovalainen no puntuó en Melbourne y Giancarlo Fisichella fue quinto, un gran puesto en comparación a lo que vendría después. El coche no iba. Y los pilotos tampoco. Giancarlo Fisichella, por primera vez al frente, flaqueaba ante la leyenda que le tacha de piloto melifluo, lejos de los 'fuoriclasse', como le ha reprochado en muchas ocasiones la prensa italiana, ansiosa por encontrar un campeón propio. El romano queda en paro, sin grandes perspectivas por delante, sólo con coches de tercera fila como opciones viables.
Alonso llegará a Renault de la mano de su fisioterapeuta personal, Fabrizio Borra. El ha ejercicido de última frontera del español en McLaren, haciéndose popular en aquel televisivo encontronazo con el furioso Ron Dennis tras la sesión de clasificación de Hungría. "¿Fernando, botella de agua con pajita o sin ella?", Fabri, como le llama el ovetense y su gente, está en todo. Desde el plato de pasta con pollo, servido a la hora exacta, hasta la tabla de tiempos asomada al muro de llegada. Es su sombra. Estos días acelera el trabajo físico con su pupilo, tabla de ejercicios en ristre.
Con Pat Symonds como mano derecha de Briatore en la mecánica, los rostros de ingenieros alrededor del coche no han cambiado demasiado en el último año, excepto en el caso del ingeniero de pista de Alonso durante el binomio triunfante, Rod Nelson, ahora en Williams.
Fuente: elmundo.es/Jaime Rodríguez
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