Fernando Alonso acude como vive a la cita en el circuito de
Silverstone. A escape. Sube cuatro escalones en dos saltos, llega
caminando deprisa, se sienta rápido en la silla y suelta un
«¿estamos?». Viste la ropa de trabajo, camiseta azul de Renault ceñida
al cuerpo, vaqueros pirata y sandalias de marca. El perfil de cada
pregunta se refleja en sus gestos. Muecas para las incómodas y amplia
sonrisa para las que son de su gusto. El campeón de la F-1 charló con
ABC de sus andanzas por el mundo.-Ha logrado que en los colegios los niños conozcan su nombre casi antes que el de Ronaldo, Torres o Ronaldinho. ¿Qué siente?
-(Ríe). Sorpresa, porque nunca pensé que la Fórmula 1 llegaría a ser tan importante en España ni que tuviesen tanta repercusión mis resultados. Estoy contento de que haya interés por el deporte al que he dedicado mi vida.
-¿Y entiende la curiosidad por el personaje?
-Comprendo que la gente quiera saber más cosas de mí y para eso hago entrevistas personales al margen de la F-1. Es normal que quieran conocer cómo llegué hasta aquí, mis aficiones y el tipo de vida que llevo, pero lo que no entiendo es que me persigan.
-¿A qué renuncia por la fama?
-A mi vida.
-¿Echa de menos ir a la playa, a un bar, al cine?
-Echo de menos todo. No salir de casa.
-¿La fama le ha encerrado en casa?
-No. Han sido los fotógrafos y el seguimiento de la prensa rosa.
-Se ve que el asunto le afecta.
-Sí, porque llevo ya cuatro años sin vivir en España, pero llevo uno sin visitar España. Cada vez que voy el recibimiento de los paparazzi, de la prensa rosa, es tremendo. En Canarias, el acoso de los dos periódicos, Canarias 7 y La Provincia, ha sido tan brutal que me hará no volver.
-¿Le compensa el dinero que gana?
-No. El dinero es una parte pequeña. Corro porque me gusta, porque disfruto en el coche y soy feliz en la competición. He tenido que sacrificar cosas, pero bien sacrificadas están. Si no puedo vivir en España, no me importa porque en el coche soy feliz.
-¿Qué piensa del dinero entonces?
-Nada. Es para tenerlo en el banco.
-Y para usarlo.
-(Ríe) Seguramente, cuando ya no esté vivo.
-¿Qué parte de su profesión es trabajo y cuál pasión?
-Pilotar es un trabajo, además de subirme al coche cada quince días. Hay que cumplir con los patrocinadores, con la Prensa, los entrenamientos. La pasión de las carreras es una hora y media cada quince días. Eso es lo que amo. Los otros catorce es un trabajo. Por tanto, considero mi profesión más un trabajo que una pasión.
-España ha sido un país de genios solitarios, pioneros. Bahamontes y el ciclismo, Santana y el tenis, Ballesteros y el golf. ¿Se siente uno?
-Tengo que dejar pasar el tiempo para considerarme uno de ellos. He lanzado la F-1 en España, he ganado el Mundial muy rápido, la fama me ha venido muy rápida. Cuando me retire será el momento de ver si la F-1 se consolida.
-¿Cómo era su habitación cuando era un chaval?
-Tenía muchos pósters míos. Como corría en karts, colocaba los carteles que promocionaban mis equipos. Y también tenía uno de Ayrton Senna con McLaren detrás del armario.
-¿Y por qué parece siempre triste?
-(Ríe) No lo sé. Es mi expresión. Pero no lo soy.
-¿No se sentirá un extraño para los españoles?
-No, no lo soy.
-Ha dicho que los españoles le aman o le odian. ¿Le gusta ese juego del todo o nada?
-No, pero así ha evolucionado mi personaje en España. Hay seguidores de Fórmula 1 y gente que se ha saturado y ha intentado hacerme daño.
-¿Y cómo está ahora la situación?
-Bastante bien. Cuando benefician los resultados, todo va mejor.
-¿Por qué hay tantos campeones españoles, usted, Gasol, Nadal?
-No lo sé. Creo que es una coincidencia. Pero espero que dure mucho.
-¿Se considera un ejemplo del deporte español?
-No soy un ejemplo. Cumplo con mi trabajo, mis obligaciones como piloto. Y después, si en España me quieren, bien. Seguiré contento.
-¿No es eso un poco egoísta?
-No.
-Después de tantos años en los circuitos, en los karts, las fórmulas de promoción. ¿Supo conducir en la carretera cuando se sacó el carnet?
-Sí, sí supe. El problema es que hay que respetar las normas, y en los circuitos no tenemos nada de eso, ni normas ni rayas continuas ni stops. Y claro que me puse nervioso el día que me saqué el carnet.
-Los sabios dicen que es un piloto poco ortodoxo. ¿Cómo conduce?
-Distinto.
-Explíquese.
-Por el primer golpe de volante. Yo pensaba que todos conducíamos así, pero viendo la telemetría se ve que soy el único que lo hace. No sé conducir como ellos. Utilizo más ángulo de volante, giro más y hago patinar las ruedas delanteras, en vez de las traseras.
-¿Coge directamente la trazada en un solo golpe de volante?
-Sí, eso es. Los demás dan más toques al volante, van más finos.
-¿Y eso qué implica?
-A veces soy más lento que los demás en una curva. Otras, más rápido. Depende de la curva. Cada uno tiene un estilo y yo he salido así.
-¿Por qué va siempre tan rápido? ¿No sabe hacer nada despacio?
-No. Como rápido, camino rápido, respiro rápido. No sé ir despacio.
-¿Y nada le relaja?
-Dormir. Me gusta mucho. Le dedico muchas horas al día...
-¿Alguna vez no ha podido dormir antes de una carrera?
-No. Duermo siempre muy bien.
-¿Nada le provoca miedo?
-(Lo piensa). Nada. Bueno, sí. Las arañas. Si veo una antes de dormir, me tengo que esconder en la cama. Pero hace tanto tiempo que no veo una... así que siempre duermo bien.
-¿Cuál es su máxima velocidad?
-366 el año pasado en Monza.
-¿Cuántos coches tiene?
-Tres, pero ninguno es mío. Tengo dos de Renault y uno de LeasePlan.
-¿El campeón de F-1 no tiene coche?
-No. Si me los dan, ¿para qué me los voy a comprar?
-¿Y lo de Mónaco?
-Bueno, una cosa es ser competitivo y otra ser deportivo, generoso con el público y el resto de compañeros.
-¿Se ve muchos años en la F-1?
-Depende de si estoy a gusto o no. Mi próxima etapa en McLaren me servirá para hacerme una idea de cuántos años voy a estar aquí.
-Renault gana y McLaren, no. ¿Ha acertado en la elección?
-McLaren sigue siendo uno de los dos mejores equipos de F-1 y lo será los próximos años. Para mi futuro era la mejor opción y no tengo ninguna preo-cupación. Sé que el año que viene lucharé por el título con ellos.
-¿Algún elemento le afecta más que otro al volante?
-La lluvia me da un poco de miedo. Vas a 300 por hora detrás de otro coche y no ves lo que tienes delante.
-También ha acabado con la idea de que hay que ser hijo de millonario para correr en la F-1.
-Me siento orgulloso de haber empezado de cero y llegar por mis méritos y la ayuda de mi familia. La F-1 ha cambiado la idea de que sólo era gente rica la que pilotaba. Los fabricantes buscan resultados y ya no puede venir un piloto con un maletín bajo el brazo. Están los que tienen que estar. De los 22 pilotos, 18 o 19 provienen de familias modestas y con grandes méritos.
-¿Le cansa hablar de F-1?
-No, si es de lo único que sé algo.
-¿Dentro de diez años se dirá que Alonso fue el más grande?
-Espero que sí.
Fuente: ABC