De Sepang a Tokio, vía Singapur. Con sólo hora y media de sueño a sus espaldas, Fernando Alonso llegó a la suite de un lujoso hotel de la capital japonesa a las ocho y media de la mañana hora local. Desde las once, y durante ocho horas, atendió sin cesar a los medios locales, que le entrevistan con preguntas del tipo: “¿Cuál es tu héroe de dibujos animados?”. Entre charla y charla pudo relajarse durante cinco minutos y pegarse alguna minisiesta. Siempre es lo mismo. Suele realizar estas jornadas antes del GP de Japón para su patrocinador, Mild Seven. Pero esta vez su escudería ha preferido colocárselas entre Malaisia y Australia. Por si fuera poco, a las ocho de la tarde realizó una sesión de fotos con un Mégane por las calles de Tokio. Sólo 27 horas después de haber paralizado al mundo de la F-1 con una salida de las que hacen historia.
Desde que el sábado supo que debía salir séptimo en
parrilla, el asturiano comenzó a ensayar su tiempo de reacción, que fue
esta vez más veloz que nunca. Los quince kilómetros que separan el
paddock de Sepang del hotel de los pilotos en el aeropuerto, se los
pasó Fernando ensayando en las rectas con su mano derecha el movimiento
de dos dedos con el que suelta el embrague. Al acelerar a fondo, el F-1
hace el resto para patinar lo menos posible.
De una forma más
científica, el líder del Mundial repitió el entrenamiento de la salida
ya en el circuito, tal y como contó en El Larguero, de la Cadena SER:
"No paraba de pensar en esos primeros metros porque sabía que iba a ser
el momento clave de la carrera. Más adelante no iba a poder adelantar
porque llevaba demasiado peso en el monoplaza. Horas antes de que
arrancara el gran premio, el equipo y yo decidimos entrenar el tiempo
de reacción ante el semáforo. Lo hacemos en los boxes, dentro del
‘cockpit’ del monoplaza. Nos subimos al R26 y nos colocan unas
luces en el volante que imitan las del semáforo. Cogemos la palanca del
embrague y estamos pendientes de los diodos para cuando se apagan,
soltarlo rápido. Lo probamos unas cuarenta o cincuenta veces por la
mañana antes de la carrera".
Por delante. Después de un 2005 en
el que McLaren le tomó ventaja a Renault en lo que a sistemas de salida
respecta, la escudería francesa ha vuelto a ponerse este año por
delante. Ya antes de Bahrain Alonso lo decía fuera de micrófono:
“Nuestro coche sale muy bien”. Algo que comprobaron en Cheste y
Montmeló durante la pretemporada. En el trazado de Sakhir dejó sentado
a Button y llegó a la primera curva montado en el alerón trasero de
Massa.
Sin embargo, Nano confia esa que hay un hueco a la
improvisación: “Por mucho que estudies y prepares hacer la mejor salida
posible, nunca sabes cómo van a reaccionar los rivales. Debes intentar
ser lo más limpio posible y procurar que no te toque nadie. En Sepang
los dos McLaren y los dos Williams se enzarzaron en sus luchas
particulares y eso me vino bien para pasarlos. A esa curva esperaba
haber llegado sexto o séptimo con todo el peso que llevaba y me
encontré tercero”.
Acompañado por su mánager, Luis García-Abad,
el campeón estará en Japón hasta el sábado por la noche. Será entonces
cuando se marche a Melbourne. Allí llegará el domingo para completar
este mes frenético fuera de casa. El R26 no tendrá mejoras especiales.
Sólo el motor nuevo. Alonso desea la pole en Australia para no tener
que recurrir otra vez a heroicidades como la del domingo.
Fuente: AS Motor
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