Al próximo que me diga que Fernando Alonso es un borde le pediré que
pregunte a cualquiera de los soldados de la base Miguel de Cervantes, a
alguno de los oficiales que viajaron con él en el Boeing 707 de las
Fuerzas Aéreas Españolas, a los militares de la Base de Torrejón que
coincidieron con él o al embajador español en Beirut y su familia, que
le esperaron en la escalerilla del avión al aterrizar en Líbano. Estoy
absolutamente seguro que ni uno solo de ellos hablará de un tipo
engreído, distante y vanidoso. Todo lo contrario. En 24 horas el bicampeón del mundo se metió a todos en el bolsillo.
Lunes 13. 11:05: Fernando aterriza en la base de Torrejón de Ardoz en un jet privado que viene de Asturias. Junto a él viajan su padre –José Luis-, su manager-Luis García-Abad- y un amigo de los de toda la vida – Alberto- con el que quiso compartir una aventura excitante.
11:15: Algunos mandos militares, coordinadores del aeropuerto y el equipo de la SER le esperamos a pie de pista. Baja de la furgoneta y empieza la primera sesión de abrazos, fotografías, apretones de manos y autógrafos. Se le ve alegre y muy ilusionado. Le agrada conocer a Camacho, que está entusiasmado con la visita a las tropas y que será uno de los grandes animadores del viaje.
11:25: El simpático coronel Fonseca, piloto del avión que nos llevará a Medio Oriente, le entrega una cazadora del Ejército del Aire con su nombre y su grupo sanguíneo bordados. A Fernando le encanta y apenas se la quitará durante todo el día. Continúa el carrusel de autógrafos y fotos con militares del aeropuerto. Alonso sonríe a todos.
11:27: El comandante Rodríguez, que nos acompañará durante el trayecto de ida y vuelta y la estancia en el campamento, se rinde a Fernando: “Qué equivocado estaba con él. Yo era de los que pensaba que era un poco arrogante, pero me ha dejado asombrado. Me parece muy tímido y me sorprende la paciencia que tiene ante tanto agobio”.
11:35: Se sienta en la parte central del avión, junto a su amigo Alberto. Detrás, su padre y su manager. Al lado, los chicos de la radio.
11:40: Despegamos. El piloto anuncia buen tiempo y un trayecto de 4 horas y 20 minutos hasta llegar a nuestro destino.
11:55: Suena la señal de que podemos desabrocharnos nos cinturones. Los oficiales que viajan con nosotros han vencido su timidez inicial ante el campeón y, al verle tan accesible antes de salir, empiezan a acercarse a él. Fernando firma, posa para la foto con todo el que se lo pide y charla con varios de ellos.
12:30: Saca la PSP personalizada que siempre lleva con él. Lleva su nombre inscrito y la leyenda “Campeón del mundo” en letras blancas. Va a jugar la Copa del Rey y escoge, por supuesto, al Madrid. La primera eliminatoria es contra el filial blanco, el Castilla, y gana sin problemas. Es un experto. “Qué tal el juego?”, le preguntamos. “Es bueno, pero los comentaristas – Paco González y Manolo Lama- son flojitos”, bromea. Está de buen humor.
12:55: Gana al Barca 2-3 en el Camp Nou. “Vaya partidazo”, dice Fernando. En la vuelta quedan empate a 3 y pasa la eliminatoria.
13:30: Nos sentamos a charlar con él. Formamos una tertulia con Fernando, su padre y su manager. Hablamos del futuro en McLaren. Alonso ya ha visitado varias veces la fábrica del equipo en Woking y cada vez está más convencido de que ha acertado con su decisión. Lo malo es que parece que no podrá probar una de las “balas de plata” en lo que queda de año. Al rato llega De la Morena: “¿Qué tal astro? Vamos a liarla buena. En un rato te vienes a la parte de atrás y te explico la idea que tenemos para el programa”
14:15: José Ramón y el resto del equipo le explicamos el guión inicial que hemos diseñado. A Fernando le parece bien.
14: 30: El campeón sabe que está entre amigos. Nos cuenta que la vida le va bien, que estuvo en el pueblo de su novia –Teror, en la isla de Gran Canaria - y que conoció a sus padres.
16:05: Después de un viaje muy agradable, Fernando y el resto de pasajeros divisamos, en la maniobra de aproximación, una bonita ciudad junto al mar que aparenta tener mucha vida. “¡Cómo mola Beirut”, se escucha dentro de la cabina. Aterrizamos.
16:15: Junto a la escalerilla del avión le espera el embajador español, su mujer y su hija. También están varios de los mandos del contingente español que nos llevarán a la Base.
Nuevo episodio de fotos y firmas. Es el peso de la fama. Fernando sigue encantador con todos.
17:00: Salimos en un convoy formado por cinco coches de grandes dimensiones. Los militares nos escoltan. Un vehículo abre el camino y otro lo cierra. No son todoterrenos del Ejército. Es mejor pasar inadvertidos.
17:50: Después de un buen tramo de autopista, nos tenemos que desviar por rutas alternativas. El sello de las bombas israelíes está aún visible y la autovía está cortada en varios puntos. Vemos al menos tres puentes destruidos que están siendo reconstruidos por soldados de la ONU.
18:15: Fernando, al igual que todos, se asombra de lo locos que están algunos conductores libaneses que vienen en dirección contraria por nuestro carril. “Es que son ingleses y conducen por la izquierda”, suelta Fernando. Es increíble. Algunos tienen más peligro que Ralf Schumacher. No hay ni un solo policía en toda la carretera y vemos a algunos coches cambiar el sentido de la marcha en plena autopista. Alucinante!
18:40: Alonso se lo está pasando en grande con las “batallitas” de Camacho y las historias de las elecciones al Madrid que le cuenta el mister.
18:50: Atravesamos por territorio Hezbollá. La carretera está salpicada de fotos de milicianos muertos y huchas de la organización terrorista para que los simpatizantes aporten lo que puedan. Supuestamente, los fondos irán destinados a reconstruir lo que los israelíes han bombardeado.
19:10: La carretera se torna sinuosa y escarpada, con continuas subidas y bajadas. Parece una etapa de media montaña de la Vuelta a España. Nos aproximamos al destino.
19:20: Llegamos al hotel Dana, en Marjayún. Allí comeremos algo y prepararemos el programa antes de salir hacia la Base. El jamón, el lomo y el queso del Asador Donostiarra que nos ha preparado Don Pedro Ábrego desaparece en cuestión de minutos. Los camareros libaneses del hotel también nos sirven varios platos de la tierra, pero no triunfan tanto. “Eso yo no lo pruebo. A mí me va el producto nacional”, dice Camacho. “La tortilla está buenísima”, apunta Fernando, que solo bebe Coca Cola y Sprite.
22:00: Salimos casi todos hacia la Base Cervantes. La excitación aumenta. José Ramón y Bustillo se quedan unos minutos más en el hotel dándole los últimos retoques a la pauta del programa.
22:07: La llegada al Campamento es apoteósica. Cientos de soldados nos esperan con banderas de España y Asturias. Los vítores y aplausos en honor al campeón rompen el silencio de la noche estrellada. No hace frío. Fernando se queda sin palabras. Es un momento emotivo y mágico.
22:15: El general García Sánchez y el teniente coronel José Luis Puig nos enseñan los entresijos de una base aún en construcción y que abarca sólo una tercera parte de lo que será en el futuro. Caminamos sobre piedras que hacen la función de alfombra para evitar el barrizal en que las lluvias han convertido el terreno.
22:30: Fernando y Camacho avanzan junto al general en primera línea. Los demás les seguimos a una prudencial distancia. Vemos las tiendas de campaña individuales en las que duermen los soldados, los blindados blancos aparcados y el Puesto de Mando, auténtico corazón de la Base, presidido por varios ordenadores, una mesa de reuniones provisional y un enorme mapa de la zona. Un plástico transparente extendido sobre el suelo hace la función de baldosas. Todo está en obras. Parece Madrid.
22:35: A cada paso, a Fernando le asaltan los miembros del contingente. Casi todos los 1.040 hombres y 52 mujeres que forman el destacamento español están allí con cámaras de fotos, papeles y bolígrafos. Una visita así no se puede desaprovechar.
22:40 Joseba Larrañaga y Heri Frade, compañeros de la radio que caminan junto a mí, alucinan: “Lo de este chico es increíble. Qué paciencia tiene”. Y tienen razón. Ningún soldado se queda sin su foto o autógrafo. Fernando les encandila y Camacho es un socio perfecto. Vaya pareja! “Aún no me puedo creer que el campeón esté aquí. Y qué majo es”, dice una legionaria bastante guapa.
22:50: A la cita han acudido varias de las agencias de prensa internacionales que se encuentran en la zona. Associated Press, Reuters o France Press se encargarán de que la imagen de Fernando con las tropas lleguen a todo el mundo.
23:00: Entramos en la carpa donde se hará el programa. Los compañeros Mariano Revilla y Pedro Espinosa han hecho un trabajo impecable. 600 sillas en la sala y un escenario con 5 micrófonos. Un enorme estudio de radio construido de la nada. Qué maravilla! El ambiente es espléndido.
01:30: El programa ha ido como la seda. Todo ha salido perfecto. Fernando ha conocido a José Luis Torres, el soldado que ha pedido matrimonio a su novia en antena y ha sido nombrado Legionario de Honor.
02:00: Después de las últimas fotos, firmas y abrazos abandonamos la Base. Todos nos vamos emocionados. Miro a Fernando y a los soldados que le rodean y se me hace difícil saber quién admira más a quién. El asedio final al campeón es tremendo, pero el asturiano aguanta estoicamente. Al fin y al cabo esto es la Legión amigo.
04:30 El regreso al aeropuerto por carretera resulta agotador. Todos estamos muy cansados y Fernando echa una pequeña cabezadita en el coche, aunque con Camacho al lado es muy difícil descansar. José Antonio se mantiene tan eufórico y divertido como antes de salir de España.
05:30: Tenemos que esperar casi una hora antes de embarcar. Llueve intensamente sobre Beirut. A Fernando se le nota agotado pero sigue cumpliendo con sus fans. Más fotos con oficiales que volverán con nosotros. Al fin, despegamos.
05:45: Habíamos dejado una caja con jamoncito y queso en el avión para el vuelo de regreso pero ha desaparecido misteriosamente. Con el hambre que tenemos! “José Ramón, saca ya la tortilla”, grita Camacho desde atrás. Fernando se ríe.
06:15: Tomamos un pequeño desayuno a bordo y cada uno intenta acomodarse como puede para dormir un poco.
10:00: Aterrizamos en Torrejón. A Fernando le esperan más soldados y personal del aeropuerto armados con cámaras digitales. Tiene sueño, ojeras y mucha prisa, pero se para con todos. A estas alturas lleva más de mil fotos. Puedo dar fe. Pero un campeón lo es hasta el final. El avión privado que le llevará a casa espera en la pista. “Eres muy grande tío”, le decimos en la despedida. Ha sido un placer y un honor compartir una experiencia así con el bicampeón del mundo de Fórmula 1 (nada menos!), pero sobre todo, con un tipo sencillo y normal. Y no lo digo yo. Que se lo pregunten a cualquiera de los cientos que le vieron o acompañaron en un día inolvidable. Fueron 24 horas para enmarcar y dentro de unos años aún recordaremos con nostalgia y cariño una aventura de ensueño con un campeón de verdad que llegó al corazón de todos.
Fuente: Cadena Ser
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