La actitud
discutible de Felipe Massa en las dos primeras curvas del GP de España
dañó de una manera significativa al coche de Fernando Alonso. El
asturiano perdió los deflectores del lateral, algunos de los
aleroncitos del fondo plano y medio segundo por vuelta. Sufrió
sobreviraje en todas las zonas de Montmeló, pero aún así logró el mejor
tiempo en los dos primeros parciales y habría sido el más veloz también
en el último de no tener esa falta de carga aerodinámica, que sólo en
la parte más lenta le suponía una pérdida de tres décimas.Alonso pasó de ser el segundo más rápido en esa zona (la anterior a meta) en calificación a convertirse en carrera en el quinto. Allí sufrió de lo lindo. De no mediar el famoso incidente y tener el coche intacto también habría podido rivalizar con el Ferrari número cinco en ritmo en carrera.
El análisis que McLaren ha hecho de la carrera demuestra que el asturiano habría presionado a Massa (no sabemos si ganarlo), aunque no le hubiera adelantado en la salida. La vuelta óptima del ovetense (la suma de sus tres mejores sectores en carrera) prueba que su potencial competitivo sólo está a milésimas del piloto que tiene como mánager al hijo de Jean Todt. Mientras la vuelta rápida de Felipe (1:22.680) era tres décimas mejor que la del ovetense (1:22.966), la distancia se acorta mucho con sus tiempos óptimos. El actual líder de Ferrari, que se encontró con un monoplaza intacto pese a la colisión con el asturiano, habría rebajado dos décimas su mejor tiempo (1:22.470), mientras que Fernando tenía un margen mucho mayor de mejora (1:22.547), a sólo 77 milésimas. Igualdad total, y con ese déficit de tres décimas respecto al mejor registro del último parcial incluido.
Es decir, el campeón asturiano podría haber sido el más veloz en pista y apretar mucho más al coche de Maranello que Hamilton, cuatro décimas más lento a igualdad de prestaciones mecánicas. En su mejor momento de la carrera, Massa llegó a marcharse del inglés a un ritmo de seis décimas por vuelta. Alonso habría estado más cerca, a sólo dos, y tal vez el pilotaje del héroe de Sao Paulo no habría sido tan tranquilo.
La maniobra inicial del brasileño era imposible de penalizar, pero no hubiera estado de más una amonestación verbal por parte de los comisarios al finalizar la carrera. La forma en la que giró el volante hacia el asturiano para echarle de la pista podría indicar cierta intencionalidad, y sería bueno para el futuro que este Mundial no se decidiera por una colisión entre dos de sus grandes favoritos.
Su rival entró fuerte, y eso lo convierte en un incidente de carrera, pero después del primer toque (el más comprensible), se encontró con la obstinación del piloto de Ferrari, que cuando intentaba regresar a la línea buena le volvió a golpear para sacarle definitivamente del trazado y mandarle a la tierra. Lo grave no fue sólo el hecho de que nos quedamos desde entonces sin carrera, también volvimos a ver un espejismo rojo.
Ferrari tiene tres victorias, pero McLaren está muy cerca, más de lo que dicen los resultados, y la siguiente cita, Mónaco, es favorable al coche de Alonso. Para no dejar nada al azar es más que probable que el ovetense pruebe el monoplaza en el circuito de Paul Ricard este miércoles y jueves, en lugar de Hamilton.
Fuente: AS






