En este momento
estamos en condiciones de revelar que Fernando no quiere seguir ni un
minuto más en las Flechas de Plata. No sólo quiere correr en 2008 en
otro equipo, la situación para él es tan grave que se plantea incluso
terminar el Mundial en otra escudería.
Cuando un piloto pierde la confianza en su equipo ya no hay vuelta atrás. Eso es lo que le pasa al bicampeón, que sospecha incluso de la existencia de una mano negra que le sabotea en el equipo. De hecho, ya ha sufrido en varias ocasiones problemas de presión en los neumáticos. Los juegos nuevos se ponen a una presión antes de montar. En varias carreras este año, como pasó en Hungría, le han tenido que colocar neumáticos usados porque las presiones estaban equivocadas.
Cuando Hamilton sufre un problema técnico, también lo padece su compañero. Así pasó en Nurburgring. El equipo le apretó mal la rueda a ambos pilotos, lo que pasa es que Alonso tuvo la suerte de que no se le desprendiera antes de que le pararan.
Cascada de averías.
Especialmente extraña fue la situación en Magny-Cours. Después de un viernes en el que rodó en las tandas largas mucho mejor que su compañero, el sábado por la mañana un sensor electrónico de los frenos se averió y le impidió rodar en los libres. Hamilton sí que realizó el trabajo y acortó distancias con su rival. En la calificación se produjo la avería del cambio, un problema que tampoco se reprodujo en el McLaren número dos. Por ese motivo salió décimo y terminó séptimo. Lewis, tercero, naufragó frente a los Ferrari.
No se puede demostrar la intencionalidad de estos sucesos, pero son hechos contrastados. Como la historia del plafón del techo de Bahrain. El equipo reconoció el incidente, pero negó su influencia en las prestaciones del coche de Alonso. Fueron más de cien kilos los que destrozaron parte de su aerodinámica y le hicieron perder seis décimas por vuelta. Fernando guardó silencio y cumplió las órdenes de decir que todo se debió a un error suyo con los reglajes.
A estos problemas hay que añadir la dictadura táctica que sufre desde Mónaco, o el hecho de que le copien todo lo que hace en el coche, desde la relación de cambio a los datos de la telemetría. Intervienen así a favor de uno de sus pilotos. Por eso, excepto el último fin de semana, el asturiano ha dejado de correr los viernes. En Hungaroring vivimos un ejemplo que roza ya el sainete. Nada más llegar al circuito, los ingenieros le dieron a Lewis un vídeo con las seis primeras vueltas del bicampeón en Hungría 2006. Se trataba de que copiara las trazadas de Fernando por el exterior en agua por si llovía el domingo.
Esto es lo que vive cada día en McLaren, por lo que Fernando se iría si pudiera mañana mismo del equipo. De hecho, hay escuderías dispuestas a bajar a uno de sus actuales titulares para contar con sus servicios. El problema es que coches ganadores sólo hay dos y Alonso duda marcharse porque está en uno de ellos. Su adiós a McLaren se antoja complicado antes de que finalice el año, salvo exclusión de la escudería del Mundial. Tal vez sea mejor esperar y decidirse por las dos mejores ofertas que tiene en firme para 2008: Ferrari (ya sin Jean Todt) y BMW (en sustitución de Heidfeld). Aunque sea pagando...
Fuente: AS
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