Sakhir, doce de
la mañana. Fernando Alonso termina de reconocer la pista ("más limpia
de lo esperado", según sus palabras) y se dirige a su box. Saca una
silla y se pone a tomar el sol. Relajado, cierra los ojos y en torno a
él empieza a formarse una maraña de fotógrafos. Es el campeón del
mundo, el número uno. Sucesor de Michael Schumacher. Verdugo de
Raikkonen.
Disparan los
flashes mientras el ovetense vuela hasta Brasil después de 18 carreras
y se ve de nuevo en lo más alto. Ése es su sueño, nuestra esperanza, un
anhelo que le convertiría en uno de los ocho pilotos en la historia que
han ganado al menos dos títulos mundiales consecutivos.
El
viaje hacia la gloria comienza hoy en Bahrain y no será un camino
fácil. Sólo Ascari, Fangio, Brabham, Prost, Senna, Schumi y Hakkinen lo
han conseguido antes. Entre todos ellos acumulan la friolera de 26
títulos mundiales. Para lograrlo deberá enfrentarse a una leyenda viva
que ha empezado el año más preparado físicamente que nunca. El Kaiser
llegó al circuito con aire desafiante. Más delgado, con camisa beige
muy abierta en el pecho y colgante dorado. Al filo de ser un hortera,
parecía un púgil de los pesados a punto de realizar su último gran
combate.
En
la rueda de prensa oficial, un gesto delata la sobredosis de ganas y
testosterona que emana a sus 37 años. Al final de la misma le pidieron
a Kimi, Alonso y Michael que se hicieran una foto juntos. El piloto con
más palmarés pasó su mano por encima del hombro de Fernando, lo agarró
con la virulencia del fortachón del pueblo y levantó la mano izquierda
con su pulgar hacia arriba. El mensaje es claro: "Esta vez te gano yo".
Y ese es otro motivo para estar orgullosos. En el lejano 2000, cuando
la importancia española en la F-1 era un cero a la izquierda, nunca nos
habríamos imaginado llegar a una situación así.
A
la derecha del asturiano, aparece un hombre que no se refleja en los
espejos, Raikkonen. Otro gran rival, aunque no en las primeras pruebas.
Hasta que estrenen una evolución de motor en Imola. Con esa piel blanca
fina como las capas de una cebolla, su cara de extraterrestre y un aire
triste en su enfoque del año: "Si hubiéramos tenido más tiempo,
habríamos llegado mejor al inicio". Faltaban Button y Barrichello,
candidatos a la pole y el equipo más cercano a los Renault. Pero sus
Honda degradan mucho las ruedas y no son brillantes en las tandas
largas. En cualquier caso, ninguno de ellos lleva el número del
campeón, la bandera de España (ahora estilizada) en el casco y tiene
tan claro como Alonso poder ganar: "Estrenar el uno en el coche es un
sueño y tengo más confianza que en 2005".
Fuente: AS
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http://www.safety-car.net/article.php/fernando-alonso-sakhir-bahrain-formula-1