La decisión de Vodafone de patrocinar a McLaren a partir de 2007
ha precipitado los cambios de pilotos previstos para la próxima temporada
y creado un grave problema a Telefónica en este terreno. Después
de un lustro de lucir su color y logotipo en los monoplazas de Michael Schumacher
y Rubens Barrichello, el operador de telefonía móvil británico
ha optado por centrar sus esfuerzos de esponsorización en la escudería
de Ron Dennis y en la Liga de Campeones. Oficialmente, Ferrari no cubría las crecientes expectativas comerciales exigidas por Vodafone, que anualmente ha financiado al equipo italiano con cerca de 40 millones de euros. Extraoficialmente, en la ruptura también ha pesado la falta de resultados este año y la más que segura marcha de Michael Schumacher de Ferrari a finales de 2006, que será reemplazado por el finlandés Kimi Raikkonen.
Pero la gran incógnita tiene nombre español: Telefónica. Después de dos años de apostar por Renault y Fernando Alonso, a razón de doce millones de euros cada temporada -ocho para el equipo, dos para el piloto y otros dos en concepto de bonificaciones-, la multinacional española debe afrontar un complejo futuro a partir de 2007 en materia de patrocinio. Y es que a la compañía que preside César Alierta le han crecido los enanos: primero con la «fuga» del tricampeón Dani Pedrosa, «raptado» por Repsol con el beneplácito de su mánager Alberto Puig, movimiento que le ha apartado del Mundial de Motociclismo, y ahora con la pérdida de la joya de la corona, que en 2007 lucirá los colores de Vodafone, máximo competidor de Telefónica Móviles en Europa.
El fichaje por McLaren lleva unido un sentimiento de satisfacción personal para Alonso, que jamás ha podido olvidar el portazo que Telefónica le dio cuando sólo era una promesa y buscaba dinero con el que poder pagarse un asiento en el circo de la F-1.
El asturiano descartó cuatro grandes ofertas
Alonso ha sido la perla por la que McLaren ha tenido que luchar con las ofertas de otros cuatro grandes constructores. En el caso de Renault, la opción más sentimental, el problema fue lo limitado del proyecto deportivo de la escudería francesa. Con un horizonte de sólo dos temporadas, 2007 y 2008, una última campaña antes del cierre era un riesgo que el asturiano no quería correr. Al margen de eso, la escudería francesa, fiel a su política de restricción de gastos, no puso demasiado dinero sobre la mesa.
Las dudas de Ferrari.
En el caso de Ferrari, la escudería de Maranello puede vivir este año
el canto del cisne de una época gloriosa. Con Schumacher se marchará
todo el equipo atómico que la ha hecho campeona, de Jean Todt a Ross
Brawn o Rory Byrne, el diseñador que ya dejó el F2005 en manos
de Aldo Costa y el coche salió rana. Tienen, además, problemas
de patrocinadores, de presupuesto y de la casa madre, Fiat, que vive con miedo
una profunda crisis tras el divorcio de General Motors. La escudería
italiana podría ver reducida su inversión en 100 millones de euros.
BMW, ofertón.
También BMW llegó muy lejos en la carrera por el asturiano. Hasta
la gran final. Su baza era económica. Le ofrecía un cheque en
blanco y la promesa de luchar por el título en 2008, pero Alonso ya no
puede vivir de promesas futuras. Gerhard Berger era el valedor del asturiano
y le había querido fichar desde la F-3000.
Toyota, con Gascoyne.
Pese a algunos rumores que daban a la marca japonesa como la más interesada
en el asturiano, lo cierto es que nunca llegó tan lejos como los demás.
Mike Gascoyne, director técnico y admirador del ovetense desde su etapa
en Renault, fue quien más insistió en su fichaje, avalado también
por Trulli. Incluso se rumoreó la posibilidad de contar con Briatore,
pero deportivamente a Toyota aún le falta. De los oficiales nos queda
Honda, que dejó de pensar en Fernando tras asegurarse a Button y Barrichello.
Fuentes: ABC, AS





