Si el año que viene, como todo parece indicar, Fernando Alonso recala en la escudería Renault, habrá que remontarse al Gran Premio de Japón, celebrado recientemente en Monte Fuji, para tener la evidencia de que todo se selló allí.
Todo empezó cuando la fábrica Toyota, la más poderosa del mundo, le hizo una oferta tentadora al bicampeón: 20 millones de dólares de traspaso a McLaren, 10 millones de dólares de ficha para Alonso el próximo año y, después, 30 millones de dólares anuales para el asturiano. "Uno como él es lo que necesitamos", dijo en su momento John Howett, presidente de Toyota Motorsport. Alonso sería el último cartucho de los japoneses antes de una nueva era o de abandonar la F-1 tras siete años sin éxito alguno y el mayor presupuesto del circo .
No parece que esa vaya a ser la vía de escape de Alonso. Hay otra mejor, un regreso al futuro, una vuelta a los orígenes: Renault. El hecho de que el mánager de Alonso y sus más próximos, incluidos representantes de patrocinadores como Mutua Madrileña, se refugien en Renault para ver los entrenamientos y la carrera, ante el ambiente hostil de McLaren, quiere decir algo.
CITA EN SABADO
El sábado por la tarde de Japón, Alonso se fue al hospitality de Renault acompañado por un responsable del equipo francés, que le condujo hasta la oficina de Flavio Briatore, que hizo salir a su asistente María Pina. Un poco más tarde llegó Raquel del Rosario, esposa del piloto, y el representante Luis García Abad para tomar un café.
Media hora después, Briatore salió, precedido por Pat Symonds, el jefe técnico de Renault F-1, que llevaba bajo el brazo un montón de carpetas repletas de documentos. Qué pasó allí dentro? Symonds intentó convencer a Alonso mostrándole todo el plan de futuro del monoplaza R28, el coche con el que la firma francesa, presidida por el popular, mediático y providencial Carlos Ghosn, competirá en el 2008.
Symonds le mostró al piloto asturiano las soluciones a los nuevos retos del reglamento del 2008 que contempla la anulación de las ayudas electrónicas al pilotaje, desaparición del control de tracción y gran parte del sistema antibloqueo de frenos, el sofisticado ABS de los bólidos de carreras.
EL NUEVO ORDENADOR
Pero el responsable técnico de Renault fue aún más lejos en su intento de captar, entusiasmar y atraer a Alonso. Le mostró igualmente la capacidad de trabajo del nuevo y potentísimo ordenador adquirido por la escudería anglofrancesa para diseñar y probar soluciones aerodinámicas sin la lentitud de las pruebas por ensayo y error en el túnel del viento como hasta ahora.
Briatore desapareció de Japón y ni siquiera voló a Shanghái, donde se celebraba el Gran Premio de China. El divertido, talentoso y eficaz playboy italiano, máximo responsable de la estructura de Renault, viajó directamente de Tokio a Londres para intentar cerrar la llegada de uno o dos nuevos patrocinadores del equipo que financie el regreso de Alonso a Renault.
La razón es bien sencilla: Ghosn le ha dicho a Briatore que él pagará el diseño y construcción del R28, que correrá con todos los gastos que hagan falta, pero que él busque financiación externa para fichar al, de momento, bicampeón.
Fuente: La Voz de Asturias
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