La pista será el
juez que determinará el destino de Fernando Alonso en su primer año en
McLaren, pero la historia dicta que se avecina una nueva era de plata.
Desde 1974 la escudería británica nunca ha pasado más de siete
temporadas sin ganar un título mundial.
Emerson Fittipaldi abrió la lista con su McLaren-Ford, hasta completar once títulos de pilotos y ocho de constructores. El bicampeón español llega al mítico equipo después de siete temporadas de sequía (desde 1999). A la octava puede ser la vencida.
En los convulsos y peligrosos setenta James Hunt, el sustituto de Fittipaldi, recogió su testigo en el equipo y conquistó el título del 76 por un agónico punto frente a Niki Lauda (Ferrari). El austriaco se retiró por miedo a sufrir un accidente bajo la lluvia en el temible circuito del Monte Fuji. Aún estaba bajo las secuelas de su tonteo con la muerte en Nurburgring. Ése fue el único triunfo mundialista del brillante y juerguista británico.
La aparición del efecto suelo en 1977 provocó que McLaren entrara en una crisis de resultados que duró siete años, su período más largo sin llegar a lo más alto. Teddy Mayer vendió su parte de la escudería a Ron Dennis. Con él, la aportación en el diseño de John Barnard, y la entrada de los motores TAG Porsche, los monoplazas pintados con Marlboro dominaron el Mundial 84 con dos genios, Lauda y Prost. Venció el ya entonces veterano Niki.
En 1988 entró Ayrton Senna y completó la pareja de estrellas que Dennis busca desde entonces y que cree ver en Alonso y Hamilton. A Porsche le sucedió Honda y con ambos motoristas la escudería disfrutó de siete años de gloria sólo interrumpidos en 1987 por un Nelson Piquet magistral. Llegó la era de los motores Renault V10 y reapareció la crisis. En el 93 debutó con McLaren un joven llamado Mika Hakkinen. El finlandés era muy agresivo y sumó seis podios en 1994 pese a las limitaciones de su McLaren-Peugeot.
En 1995, ya con motor Mercedes, Mika pasó una semana en coma después de un gravísimo accidente en los entrenamientos del GP de Australia. Le costó recuperarse, pero con mucho esfuerzo adquirió el carácter suficiente para terminar con seis temporadas en blanco de las Flechas de Plata (las coronas de 1998 y 1999). Desde entonces, Coulthard, Raikkonen y Montoya han fracasado. Es el turno de Alonso, el primer campeón del mundo que ficha la escudería desde que contratara en 1982 a un renacido Lauda.
Fitipaldi consiguió dos de las tres coronas
Bruce McLaren falleció el 2 de junio de 1970 en un accidente en unos entrenamientos privados en el circuito inglés de Goodwood. Y se murió sin ver cumplido su sueño, que su escudería alcanzara un título mundial. Su único consuelo fue la victoria que él mismo logró en el GP de Bélgica de 1968. Su viuda decidió que el equipo siguiera adelante. Fittipaldi, el campeón más joven de la historia hasta la llegada de Alonso, aterrizó en McLaren procedente de Lotus en 1974. El brasileño venció aquel año tres carreras y se jugó el título en el último gran premio en Watkins Glen (Estados Unidos) con el recientemente malogrado Clay Regazzoni (Ferrari). Emerson terminó cuarto la carrera y el suizo tuvo muchos problemas y finalizó undécimo a cuatro vueltas. En 1975, su última temporada en McLaren, fue subcampeón del mundo, aunque lejos de Lauda. La experiencia de Dennis Hulme y el dinero insuflado por la tabaquera Marlboro fueron claves para que este equipo privado alcanzara la gloria de estos años con dos coronas de pilotos, incluida la de Hunt en 1976, y una de constructores.
Lauda, Prost y Senna sumaron 13 títulos
El final de la década de los setenta condujo a McLaren a un serio declive. En 1980 debutó con la escudería un joven y veloz francés que años después estaría destinado a marcar una época, Alain Prost. Pronto fue captado por Renault, con los que disputó tres temporadas y acarició el título mundial del 83. Ni su talento, ni el oficio demostrado en las temporadas anteriores por John Watson o Patrick Tambay sirvieron para sacar a la escudería inglesa de la mediocridad. Marlboro se alió con Ron Dennis, un joven ex-jefe de mecánicos de Brabham y responsable del prestigioso equipo de F-2 Project Four (ya saben, la raíz de las famosas siglas MP4), para reflotar el proyecto.
La primera osadía de Dennis fue sacar de su retiro de tres años a Niki Lauda. Muchos le llamaron loco, pero a su tercera carrera el austriaco lograba ya su primera victoria tras su retorno y anulaba todas las críticas. McLaren consiguió en 1982 el subcampeonato de constructores después de haber finalizado sextos la temporada anterior.
Pero a la mejora del equipo en cada detalle le faltaba una guinda, un motor ganador. Dennis convenció a TAG Porsche para entrar en la F-1. Ficharon a Prost y en 1984 fueron los dominadores absolutos con 'El Profesor' y el veterano austriaco. Entre ambos sumaron doce victorias y Niki se impuso por sólo medio punto. El francés perdió la corona por la interrupción de la carrera de Mónaco. El regalo que le hizo Jackie Ickx (director de carrera), en realidad fue envenenado, ya que aquel triunfo logrado cuando un desmelenado Senna se acercaba por detrás, valió la mitad, 4,5 puntos. Si hubiera terminado segundo habría ganado el título.
Ése fue el comienzo de la época más triunfal en la historia de McLaren. Entre Lauda, Prost, que venció las dos siguientes coronas, y el huracán Senna (ya con Honda) le dieron a McLaren trece títulos, siete de pilotos y seis de constructores. En ocho temporadas. Ayrton aterrizó en 1988 y vivió unos duelos inolvidables con 'El Profesor', especialmente los dos finales polémicos en Suzuka (uno de ellos con Prost en Ferrari). La edad de oro se terminó con la pérdida del motor Honda y una última exhibición de Senna en Mónaco con un McLaren-Ford (1993).
Hakkinen, Newey y Mercedes, los puntales
McLaren cambiaba de motorista cada temporada y eso les hizo no levantar cabeza hasta la llegada de Mercedes. En 1997 el Mundial de pilotos se lo llevó Jacques Villeneuve, pero las ya entonces Flechas de Plata asustaron a la competencia con dos triunfos finales en Australia y Europa (Jerez). Hakkinen ya no era rápido e irregular, estaba aprendiendo a ser más fuerte en la plenitud de su carrera.
Además, Ron Dennis se encontró con un monoplaza casi perfecto, el MP4/13 diseñado por ese mago que es Adrian Newey. Ferrari y Schumacher ya apretaban entonces de lo lindo, pero el Kaiser se quedó fuera de la lucha por el título después de chocarse con Coulthard (curiosamente el otro McLaren) en un lluvioso Spa. Un año después Dennis azuzó la lucha entre sus dos pilotos y favoreció al escocés para que fuera campeón. Se equivocó, lejos de correr bien, entorpeció a Hakkinen, que se jugó el título mundial con Irvine en la última carrera. A su éxito contribuyó la lesión de Schumacher, varias carreras fuera por su accidente en Silverstone. Ferrari ganó en marcas y fue el comienzo de la era roja.
Fuente: AS
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