Al deshonor de no haber pasado el corte de la segunda calificación el sábado debió sumar el domingo un error impropio de su categoría al poderle el ansia de cazar a Button sobre la paciencia de haber llegado tranquilamente a la zaga de Button y esperar su momento. La baja adherencia del asfalto de Albert Park en la jornada de ayer le pasó una cara factura.
Su imagen dejando el Ferrari 248 destrozado en mitad de pista y sin querer quitarse el casco para no brindar su gesto de decepción a los telespectadores de todo el mundo se completó con una insólita entrada por el ‘box’ de Toyota, dando la impresión de no saber ni donde se encontraba.
Sin embargo, Michael no ha dicho su última palabra. Ahora llega una balsámica carrera en Ímola, en el regreso a Europa dentro de tres semanas, en la que Ferrari estrenará una nueva evolución de motor y seguramente de chasis para intentar mitigar el ridículo de Australia, una afrenta que le debió doler incluso más que la jugada de Alonso en Bahrein cuando le birló la victoria.
El ‘kaiser’, confuso
El ‘kaíser’ estaba algo confuso al acabar la carrera y no terminaba de explicarse cómo había perdido el control de su Ferrari: “Estaba marchando a tope para intentar acercarme a Jenson y adelantarlo, posiblemente tenía algún problema, porque no era lo suficientemente rápido. Había cogido su rebufo y de improviso perdí el control del coche, tenía que acercarme, porque en ese punto es de los pocos en que se puede adelantar”.
fuente: Marca






