Los simuladores
informáticos echan humo y los pilotos resoplan ante la que se les viene
encima. El caos de Mónaco con el asfalto mojado. Las borrascas que han
afectado días atrás a España ya están en Francia, y las previsiones
meteorológicas que manejan los equipos hablan de temporal de agua para
la calificación de hoy y lluvia para la carrera del domingo.
Ésa fue la gran preocupación en las reuniones matutinas que las estrellas del Mundial tuvieron con sus ingenieros.
Las
dudas tácticas se amplifican con el clima. En agua el peso importa
menos que las manos de los pilotos y podrían ir a una sola parada, en
lugar de las dos que se impusieron las últimas temporadas.
Los
pilotos descansaron, pero no dejaron de darle vueltas a la lotería del
tiempo. De todos ellos, sólo Coulthard, Trulli, Fisichella, Barrichello
y Ralf han vivido la experiencia de dar las curvas ciegas que pueblan
el circuito detrás de la columna de agua de un coche rival. Fue en
1997. Los accidentes se reproducen como setas y las carreras se
convierten en una gymkana. La incógnita de ir a una o dos detenciones
ya llevan toda la semana poniéndola encima de la mesa. Si sale el coche
de seguridad al menos una vez, detenerse sólo en una ocasión en boxes
es la mejor táctica posible. Se elimina el riesgo de quedarse sin
gasolina cuando aún no esté abierto el pit lane y la carrera no se haya
reagrupado todavía (el caos del nuevo reglamento). Los inconvenientes
en este caso son dos: el tiempo que se pierda en calificación
(eliminado si finalmente se disputa en agua) y el hecho de disputar
medio gran premio con neumáticos extrablandos, los peores en
condiciones de carrera.
En
McLaren el debate del peso lanzado por Lewis Hamilton puede quedarse en
nada. No sólo por el hecho del escaso consumo de gasolina por vuelta de
esta pista (sólo 1,66 kilos) y su escasa influencia frente al
cronómetro (ir una vuelta más tarde que el compañero sólo supone siete
centésimas de hándicap, menos de una décima), también por la influencia
del agua. Aquel equipo que tenga más confianza en sus partes
meteorológicos puede triunfar. El 60% de riesgo de precipitaciones que
se anuncia para la hora de la carrera invita a cargar mucha gasolina en
la calificación y disputar el gran premio a una sola parada.
Dos paradas.
Si
se seca el asfalto durante la carrera, esto permite realizar una
detención más sin tener una táctica suicida a tres paradas. Con el piso
mojado importa más el pilotaje que la carga de combustible. Fernando
Alonso, que se mostró el piloto más fuerte en seco durante los libres,
no quiere ni ver la lluvia, aunque su última carrera completamente en
mojado, Hungría 2006, fue toda una exhibición. Para Hamilton podría ser
demasiado debutar en Mónaco en mojado, Kimi Raikkonen también es veloz
en agua y Felipe Massa es un auténtico desastre en las calles del
Principado.
El
problema para los pilotos en este circuito es acertar con el ritmo
adecuado. Si van finos, entonces el testigo que les marca en el volante
si van o no más deprisa delata las décimas de retraso. Siguiente
vuelta, se cuelan y entran pasadísimos, pero ven que ganan tiempo.
Sobre todo en calificación deben encontrar el equilibrio entre buscar
los guardarraíles o golpearse con ellos. Hoy deberíamos vivir el
desafío de encontrar la fina línea del éxito sobre un asfalto
impracticable.
Fuente: AS
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http://www.safety-car.net/article.php/monaco-formula-1-lluvia-calificacion-07