El parque cerrado de la F-1 se ha abierto de par en par al saber que
Fernando Alonso, actual bicampeón del Mundial y gran dominador de la
competición hasta la aparición del fogoso Lewis Hamilton, ha decidido,
con el visto bueno de Ron Dennis, abandonar la escudería
McLaren-Mercedes una vez concluida la actual temporada en la que el
piloto asturiano cuenta todavía con posibilidades de renovar su cetro
mundial al encontrarse tan solo a siete puntos del joven británico
cuando aún restan por disputarse seis grandes premios (60 puntos).
TELEFÓNICA CON ALONSO
Todos los equipos quieren en sus filas al
campeón español, cuyo contrato, de entre 25 y 30 millones de euros al
año, podría ser sufragado, como ocurre ahora en el team
McLaren, con patrocinadores españoles ansiosos de participar en el
próximo proyecto del bicampeón. Sabido es que tanto el Banco de
Santander como Mutua Madrileña seguirán ligados por contrato al equipo
angloalemán aunque Alonso abandone Woking, pero la fuerza mediática del
asturiano podría cautivar a patrocinadores de la talla de Telefónica
(Movistar) o Repsol. Eso sí, la participación de la petrolera en el
próximo proyecto de Alonso sería algo más complicada pues todas las
escuderías cuentan ya con un patrocinador de similares características.
Pese a que el candidato número uno a hacerse con los servicios de
Alonso sigue siendo la factoría BMW, rival de Mercedes en el segmento
de coches de lujo, no hay que descartar el regreso a Renault ni la
posibilidad de que el asturiano se convierta, por fin, en piloto de
Ferrari. Ni Kimi Raikkonen ni Felipe Massa están dando la talla como
sustitutos del mítico Michael Schumacher, pues cuando no falla el
finlandés falla el brasileño.
El anuncio realizado hace pocos meses por el francés Jean Todt, actual máximo responsable de la scuderia,
asegurando que mientras él estuviese al mando nunca ficharía a Alonso,
se ha convertido ya en papel mojado por diversas razones. La primera es
que Todt dejará de ser el jefe del equipo rojo a finales de la presente
temporada.
La segunda es la decisión de Luca di Montezemolo,
presidente de Fiat y Ferrari, de agudizar la batalla contra McLaren en
todos los frentes, tanto en el pleito judicial y federativo por el caso
de espionaje ("no pienso concederles tregua alguna", declaró el
dirigente ayer en La Gazetta dello Sport) como en el aspecto deportivo, donde conseguir los servicios de Alonso sería un duro golpe para Dennis.
BRAWN Y SCHUMACHER, JUNTOS
Pero
hay más, mucho más. La plaza de Todt podría ser cubierta la próxima
temporada por el estratega y hábil Ross Brawn, que vive un año sabático
por petición propia y, en estos momentos, negocia su regreso a
Maranello. Brawn podría contar con la inestimable colaboración del
retirado Schumi, que ha dejado de ir a los grandes premios
entre otras cosas porque Todt no ha querido encomendarle rol alguno y,
además, está enfrentado a Nicholas Todt, hijo del jefe, mánager de
Massa y responsable, contra la voluntad del ídolo alemán, del programa
de jóvenes pilotos de Ferrari. "No sé qué pinto aquí", dijo
recientemente el heptacampeón, sabedor de que la familia Todt no lo
quiere en su box.
Montezemolo ha puesto en marcha una estrategia
que podría acabar, de un solo golpe, con tres de los problemas que
dificultan el progreso futuro de Ferrari: las manías de Todt, los
privilegios de su hijo Nicholas y la incapacidad de Massa para intentar
conquistar el título mundial y ayudar a Maranello a recuperar el cetro
de constructores, el más valioso de todos. Montezemolo, que ha
relanzado la marca Fiat y ha consolidado el lujoso mercado de Ferrari,
cree que el triunvirato formado por Brawn, Schumacher y Alonso sería
invencible.
Fuente: El periodico
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